Entender qué es el burnout es el primer paso

Así viví yo saber que tenía burnout

¿Cómo sé que lo que estoy viviendo es burnout y no sólo agotamiento, estrés u otro tipo de problema más grave como depresión o ansiedad?

Todavía recuerdo mi primera sesión con la psicóloga como si fuera ayer. 

No sabía muy bien qué iba a decirle ni a explicarle. 

Alguien muy cercano llevaba meses diciéndome que tenía que buscar ayuda ya, que no podía seguir así. Así que después de muchos meses, allí estaba. 

Me senté, me presenté y me preguntó ese famoso: «cuéntame, ¿por qué estás aquí?»

Recuerdo que empecé a llorar y que durante los primeros minutos no pude explicarle nada. 

Y entonces, casi como un suspiro pude decirle esa frase que tanto me pesaba: «ya no hay nada a lo que le encuentre sentido».

Como psicóloga, sabía que ese pensamiento es muy común en la depresión. 

Estaba asustada y con miedo de que me diera ese diagnóstico. 

Al finalizar la sesión, me miró y me dijo: «lo que te está pasando se llama desgaste profesional, burnout«.

Qué es el burnout

La duda sobre si lo que sucede es desgaste o depresión es una de las más comunes y quizás de las que más preocupan. 

En un primer momento, la persona puede llegar a pensar que todo le ha superado y recurrir a medicación para dormir, adquirir malos hábitos de alimentación o evitar todo tipo de relación interpersonal, entre muchos otros.

 

El primer autor que habló de este síndrome fue Bradley en 1969, definiéndolo como un problema psicológico que ocurría en quienes se dedicaban a ayudar a otras personas. 

Fue Freudenberg en 1974 quien le dio la primera definición oficial de esta forma:

 

«Un estado de fatiga o frustración que aparece como resultado de la devoción a una causa, un estilo de vida o una relación que no produce las recompensas esperadas».

Freudenberg, 1974, p.159

Uno de los puntos que enfatiza él es que no se trata de agotamiento por exceso de trabajo simplemente, sino que además implica una falta de motivación para seguir desarrollando el trabajo de ayuda a otras personas.

Esa falta de motivación es la clave para diferenciar el burnout de simplemente la necesidad de parar por agotamiento físico o mental. 

Hay 3 componentes clave en el burnout

No somos máquinas diseñadas para funcionar 24 horas a pleno rendimiento. 

Necesitamos parar y descansar.

Ahora bien, si aún parando sientes que no quieres volver al día siguiente a tu trabajo, que no logras descansar, que ha dejado de motivarte y que sientes que no tienes más para dar, entonces sí probablemente estemos hablando de burnout.

En el burnout podemos ver tres componentes esenciales:

  1. La despersonalización.
  2. El agotamiento emocional.
  3. La baja realización personal.
 

La despersonalización

Este componente puede enfocarse o bien en la población beneficiaria/clientes/pacientes con los que trabajamos o bien con nuestro equipo.

La despersonalización es esa actitud de distancia y frialdad que puedes llegar a sentir con las personas con las que trabajas.

La empatía es fundamental en las relaciones de ayuda y, la despersonalización, puede fomentar que la calidad humana de nuestro trabajo se llegue a ver afectada.

Al estar lejos, puedes llegar a sentir que no te afecta o que te proteges. 

Sin embargo, al final del día o en el momento en que conectes contigo, todo eso terminará llegando a ti.

El agotamiento emocional

Es el sentimiento de agotamiento y la vivencia de sentirte totalmente exhausta/o.

Sentir que las demandas del trabajo, la carga laboral, el poco tiempo para realizarlo, las relaciones autoritarias, el clima laboral… te superan.

En ocasiones lo somatizamos y lo llevamos a dolores de cabeza, problemas digestivos u otras consecuencias y síntomas que podamos sentir con el burnout.

Pero realmente, si hablamos en profundidad sobre ello, veremos un cansancio que va más allá de lo físico y que tiene su centro en lo emocional.

La baja realización personal

Elegiste tu trabajo porque amas tu profesión.

Porque quieres ayudar a otras personas.

Porque disfrutas de dedicar tu día a día a una causa social que es injusta y que trae tanto sufrimiento.

El burnout puede llegar a hacer que esa realización personal se vea afectada y que sientas que lo que haces no tiene sentido.

En psicología, hablamos de percepción de autoeficacia como esa sensación de que soy capaz de enfrentarme a aquello que tengo delante.

El burnout nos hace creer que no somos capaces y que lo que hagamos no será suficiente.

Esto nos desmotiva y, con el paso del tiempo, nos va afectando más y más emocionalmente.

 

 

¿Quieres aprender más sobre burnout?

Espero que en este artículo hayas podido acercarte un poco más al burnout conociendo su definición y sus tres componentes clave.

Si quieres profundizar, entra al TALLER ONLINE STOP BURNOUT. que he creado para profesionales de la ayuda como tú.

Puedes encontrarlo aquí: https://autocuidate.com/taller-online-stop-burnout/

 

Y si quieres leer por tu cuenta, te dejo dos referencias bibliográficas en las que he me he basado para escribir este artículo:

 

Bradley, H. B. (1969). Community-based treatment for young adult offenders. Crime and delinquency, 15, 359-370.

Freudenberg, H. (1974). Staff Burnout. Journal of Social Issues, 30, 159-161. 

Saber más te ayudará a prevenirlo y también a acompañar a otras personas.

 

¿Conocías los tres componentes del burnout?

¡Te leo en los comentarios!

 

2 comentarios

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