El cuerpo y la mente suelen hablarnos muy alto, sólo que a veces, entre tanto ruido del día a día, nos cuesta escuchar lo que nos dice. Hoy quiero dejarte con una batería de posibles síntomas derivados del ‘burnout’ que he podido recoger de diferentes autores:
- Agotamiento mental, sentirse inundado por todas las cosas que aún quedan por hacer puede llevar a falta de energía y menor rendimiento como consecuencia del agotamiento.
- Síntomas de malestar físico: dolor de cabeza frecuente, tensión muscular, problemas estomacales, tics nerviosos, palpitaciones, insomnio, etc.
- Riesgo de «anestesiarse» con medicamentos autorecetados.
- Riesgo de caer en conductas adictivas: compras compulsivas, atracones de comida, ejercicio excesivo, etc.
- Percepción de logros personales y profesionales disminuidos (frustración, pesimismo, inutilidad).
- Actitudes negativas hacia las personas beneficiarias o equipo de trabajo (cinismo o juicio crítico).
- Falta de deseo generalizado de hablar del trabajo en círculos sociales/familiares.
- Marcada preferencia por el entretenimiento pasivo durante el tiempo libre: vídeos, televisión o internet porque son más fácil que «salir al mundo» e interactuar.
- El despertador cada mañana recuerda la desmotivación de volver al trabajo y levantarse de la cama.
- Despersonalización en el trato a los demás, desconexión total de las emociones.
Si te sientes identificado/a, mi primer consejo siempre será que acudas a buscar ayuda profesional. Puedes seguir leyendo sobre el tema y aprender formas de autocuidado, pero nada mejor que un/a profesional para poder acompañarte y equiparte de herramientas. ¡Pregúntame! Estoy rodeada de compañeras de trabajo que pueden atenderte tanto de forma presencial como online.
Te dejo con las referencias del post de hoy y dos libros recomendados para seguir aprendiendo sobre burnout. Puedes acceder a ellos directamente desde aquí:
Kottler J. A. (2019). «Los retos de ser terapeuta». Editorial: El Manual Moderno.



