Características personales que te ponen en riesgo de sufrir burnout
¿Qué es un factor de riesgo?
Un factor de riesgo es toda circunstancia que aumenta la probabilidad de sufrir un efecto negativo en tu vida.
La Escuela Nacional de Medicina del Trabajo creó en 2012 la “guía de buenas prácticas para la prevención y manejo de problemas de salud mental en trabajadores del ámbito sanitario”.
Hay cinco puntos a tener en cuenta para reducir los factores de riesgo y no acabar sufriendo alguna de las consecuencias de trabajar con personas.
- La organización y el estilo de liderazgo.
- El diseño del puesto de trabajo.
- Las relaciones interpersonales.
- Las características personales.
- Los cambios supraorganizativos.
4 características personales de quienes corren el riesgo de sufrir burnout
Hoy quiero centrarme únicamente en lo relacionado a las 4 características personales de quienes corren el riesgo de quemarse:
1. Alto grado de empatía
El día que descubrí que existen dos tipos de empatía, pude hacer frente a las historias de otra forma.
- La empatía consciente es aquella que nos ayuda a entender mejor las experiencias de las otras personas, a ponernos en sus zapatos y poder comprenderlas. Este el tipo de empatía que tenemos que lograr alcanzar.
- La empatía no consciente te lleva a experimentar el estado de la otra persona de una forma totalmente inconsciente. Al ser inconsciente, no tienes el poder de autorregularlo, por lo que el impacto emocional es muy alto. Puedes llegar incluso a somatizarlo. Se produce un contagio, como si te comieras todo el malestar de la otra persona tú.
¿Y cómo aprender a limitarse y usar la “empatía buena”?
Una profesional me enseñó que ella usaba una burbuja.
Sí, una burbuja.
Cuando la persona estaba contándole su historia, ella la escuchaba con atención plena y se imaginaba que había una burbuja imaginaria que la rodeaba.
Podía escuchar lo que le estaban diciendo, pero cada emoción se quedaba allí, en la burbuja.
Podía identificarla, pero no dejaba que eso le afectara.
Otras profesionales me han hablado de un “chaleco antibalas”.
Busca aquello que te sirva a ti para aprender a escuchar con empatía consciente y poder ponerte en los zapatos de la otra persona sin experimentar tú su estado.
Y aquí hago un paréntesis porque en este punto es SÚPER IMPORTANTE tu propia historia de vida.
Somos humanos, empecemos por ahí.
Así que es totalmente normal que haya ciertas historias que te evoquen recuerdos de cuestiones personales cuando estás frente a alguien.
Sí, puedes recordarlo.
Lo que no podemos permitir es que esa experiencia personal interfiera en la relación de ayuda.
Cuanto más te conozcas, será más sencillo para ti aprender a autogestionarte, saber en qué situaciones te puedes sentir identificado y aprender a tener la mente clara para escuchar.
Quizás hay temas que descubres que tienes que tratar contigo mismo.
Es humilde, valiente y profesional reconocerlo y buscar ayuda.
2. Alto grado de perfeccionismo
El alto grado de perfeccionismo es la famosa cualidad positiva que cae en todas las entrevistas de trabajo.
Un alto grado de perfeccionismo es el sinónimo del sentimiento “no-soy-suficiente”.
Sólo te lleva a ser tan exigente contigo misma/o, que no puedes escuchar bien a los demás.
¿Cómo rebajar ese grado de perfeccionismo?
El perfeccionismo es el resultado de tus propios pensamientos: “no estoy siendo lo suficientemente bueno”, “esto tiene que ser mejor”, “en realidad debo/tengo que hacerlo así”.
Y claro, todo esto mientras la persona te está hablando, hace que te termines ahogando y devolviendo tu guerra interna.
Necesitas aprender a identificar esos pensamientos.
Si hace falta, para un momento y apúntalos.
Trabaja en cambiar esas creencias.
Cambiar, no negar.
Si te dices: “no tengo que pensar esto”, acabarás pensándolo (no pienses en un elefante rosa).
Así que apunta el pensamiento alternativo que sí dice la verdad.
En el Ebook GRATIS «4 semanas de autocuidado: cuaderno de ejercicios» que obtienes al sumarte a la newsletter, tendrás ejercicios de escritura para trabajar en tus pensamientos.
3. Baja autoestima
Este punto da para un artículo del blog entero.
El trabajo previo es ESENCIAL para poder llegar a ser un buen profesional.
Primero: porque tienes el derecho a sentirte bien.
Y segundo, porque al sentirte bien contigo mismo/a vas a hacer sentir bien a los demás.
4. Tendencia a la sobreimplicación emocional
Hace poco descubrí que existen las PAS (Personas Altamente Sensibles).
Son personas que se ven afectadas por factores físicos (excesiva luz, olores fuertes, mucho ruido, masas de gente…), y también por factores emocionales como el sufrimiento ajeno.
Si te interesa saber más, en España existe una Asociación y en su web tienen un test e información sobre ello, te la dejo aquí.
¿Esto quiere decir que las personas que tienen tendencia a implicarse mucho emocionalmente son todas PAS?
No, no me atrevería a decirlo.
Pero sí creo que existe una tendencia a esa sobreimplicación que forma parte de una característica de personalidad.
Y creo que quienes somos dadas/os a sobreimplicarnos, tenemos que aprender a encontrar el equilibrio a través de la supervisión constante, la reflexión individual, el vaciado emocional y, sobre todo, la gestión de nuestro diálogo interno.
Trabaja en tu autocuidado
Si te has sentido identificado/a con estas características, no lo dejes pasar.
Busca en cuál de estos puntos necesitas mejorar y ponte manos a la obra.
Aprender a reducir los factores de riesgo nos ayuda a encontrar el equilibrio y a ofrecer una atención de calidad.
Porque todas y todos estamos en constante proceso de construcción y mejora.
Y si quieres acompañamiento, te dejo aquí toda la información sobre nuestro Programa de Autocuidado Individual.
¡La primera sesión de valoración es de 30 minutos gratuita y sin compromiso!



