¿Sabías que trabajar con víctimas de violencia puede afectar al bienestar del equipo de tu organización?

Algo que suele suceder en los equipos que trabajan con personas víctimas de violencia o trauma, es que ignoran las consecuencias que tienen estas atenciones en las relaciones y dinámicas que se generan en el equipo.

Parece de sentido común: si cada día me lleno de historias, vivencias y situaciones de violencia o trauma de otras personas, eso puede transmitirse en cómo me relaciono con mi equipo. Sin embargo, las dificultades en las relaciones se suelen atribuir a características individuales y personales: “es una persona irritable”, “no está pasando por un buen momento”, “no regula bien sus emociones”, etc.

Hoy te voy a contar las consecuencias que pueden llevar al desgaste profesional. Arón y Llanos (2006) mencionaron que el impacto de la violencia en los equipos puede afectar en tres áreas:

A nivel psicológico

  • Puede provocar sentimientos colectivos de indefensión, desgana, cansancio, falta de trabajo en equipo, falta de implicación, etc.
  • Puede influir en la creación de un ambiente de crítica, de estar a la defensiva o de enfado.
  • Puede llevar al abuso de poder y a un liderazgo autoritario.
  • Provoca falta de comunicación entre los miembros del equipo.

A nivel institucional: alta rotación

  • Cambios continuados de trabajo.
  • Abandono de la profesión.
  • Sentimiento de desprotección por parte de la organización ante el desgaste del/la profesional.

En la atención a la población beneficiaria

  • Se transmite incredulidad.
  • Dificultades para llevar a cabo una escucha activa.
  • Despersonalización.

Los autores señalan:

“La traumatización de los equipos se refiere al efecto de reproducir en el grupo de trabajo las dinámicas del circuito de la violencia”.

 

Arón y Llanos (2006)

Todo esto puede llevar además a una falta de colaboración entre compañeros/as de trabajo y ausencia de reciprocidad en los intercambios sociales.

Esas relaciones tensas, competitivas en algunos casos y con conflictos tanto entre compañeros/as como entre las propias personas beneficiarias, provoca un gran malestar en el bienestar del equipo profesional.

¿Qué podemos hacer ante esta situación?

Lo primero: tomar consciencia del riesgo de trabajar con personas que han vivido violencia o trauma.

Lo segundo: comenzar a aplicar estrategias de autocuidado en el equipo de trabajo.

¿Qué medidas crees podemos aplicar? ¡Te leo!

Fuente: Arón, A.M. y Llanos, M.T. (2005). Cuidar a los que cuidan: desgaste profesional y cuidado de los equipos que trabajan en violencia. Sistemas Familiares 20 (1-2) 5-15.

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